San Román, Rafael – La actitud de acompañar |


San Román, Rafael – La actitud de acompañar


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Acompañar, contener, ayudar a la persona a que ponga el foco de luz en su situación y se haga cada vez más consciente de sus distintas dimensiones. Esta es la labor del terapeuta de duelo tal y como la entendemos desde este blog. Quien tenga interés en la relación terapéutica de ayuda desde un encuadre de counselling puede acudir a la abundante literatura disponible en español, elaborada por quienes más saben de esto en nuestro país: Alba Payàs, Ramón Bayés, Pilar Barreto, Pilar Arranz y Javier Barbero.

Lo que haremos hoy aquí es describir muy resumidamente los componentes de una actitud de acompañamiento, entendido desde los valores humanos básicos y un marco de autenticidad, sin los cuales una adecuada relación entre terapeuta y paciente es imposible.

La actitud más importante es irradiar el respeto absoluto al cliente allá donde está. La colocamos en primer lugar porque es el cimiento de toda la actividad. Probablemente es la que más cuesta, porque en el rol de terapeuta va encadenada la tentación salvadora (que presupone lo que necesita el paciente, juzga su proceso, se adelanta a sus avances, tiende a manipularlo y confunde los objetivos del proceso). Donde no hay respeto hay manipulación.

En segundo lugar, la actitud de escucha presente, empática y cálida. Requiere no solo técnica, sino también un grado notable de madurez personal, de autorregulación y autoconocimiento por parte del counsellor; implica la atención dual al cliente y a sí mismo, indispensable para recoger lo que el cliente expresa.

En tercer lugar, la solidaridad con el dolor ajeno. Para ello es necesaria previamente la solidaridad con el dolor propio y una concepción humanística de la terapia. Dicha concepción se basa en que, si bien cada ser humano tiene que hacerse cargo de su dolor y vivirlo (ya que nadie puede ahorrárselo y vivirlo por él), nadie está solo con su dolor porque este es universal, de modo que si un ser humano se duele, de alguna manera la humanidad entera se duele y si un ser humano es acompañado en su dolor, la humanidad entera es acompañada en su dolor.

Estos tres factores, transversales en el proceso de counselling, son el marco de la relación de ayuda: necesariamente están detrás de cualquier intervención que realice el terapeuta.

Este texto es propiedad intelectual de Rafael San Román y se ha obtenido de su blog especializado en duelo y pérdidas http://psicoduelo.com/


 
 
 
- © Jose Luis Ayu -