El arte de amar – Erich Fromm |


El arte de amar – Erich Fromm


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Título: El arte de amar

Autor: Erich Fromm

Editorial: Paidós Ibérica

Edición: 2007

Nº Páginas: 208

ISBN: 9788449319990

Temática: Ensayo – Autoayuda

La lista de libros de divulgación científica que se han convertido en clásicos cuenta con El arte de amar entre sus destacados componentes. El reto al que se enfrenta el título es enorme: Enseñar a amar al lector. El amor ha sido terreno fructífero para místicos, filósofos, poetas y, ahora también, para el mundo de la psicología y de la ciencia en general.

A partir del análisis de la sociedad contemporánea Fromm encuentra motivos suficientes para la intranquilidad y la reflexión. Cuando se trata definir a una agrupación de personas la condición que se trasluce es la de rebaño. Anestesiados por los valores consumistas de una sociedad carente de alma, nuestros comportamientos se asemejan a los de un autómata.

En el libro encontramos la revisión que realiza Erich sobre el del mito de la igualdad entre sexos. La noble búsqueda de la igualdad en derechos y oportunidades entre hombres y mujeres ha derivado en una indefinición donde se diluyen los roles que le son característicos a cada género.

Fromm se muestra crítico con los valores que imperan en la actualidad y llega a anunciar la destrucción de la civilización por la pérdida de la capacidad de amar. La cultura de un exacerbado individualismo nos convierte en personas egoístas con serias dificultades para amar. Por último, en este repaso que hace de los principios aceptados como válidos para el hombre contemporáneo, no evita cuestionar la preponderancia que ha adquirido el erotismo en los esquemas del amor.

Con un estilo diferente, Fromm nos habla a continuación del amor en las personas como expresión de su madurez y desarrollo de sus potencialidades. En su desarrollo y expresión correcta la persona adquiere su identidad propia y no dependiente de la pareja: “El amor es hijo de la libertad, nunca de la dominación”.

Es el amor la mayor expresión de generosidad, que define en el ser humano su capacidad de dar. Se entiende en profundidad esta expresión si la anteponemos a su contrario: El egoísmo. Toda expresión de generosidad surge del amor e interés que una persona puede sentir por las demás, sea su pareja, un familiar, un amigo o por el resto de la sociedad en general.

El amor está constituido como una facultad y no por el objeto en el que se vuelca”. Esta afirmación es una de las más importantes de cuantas recoge el libro. Creemos que la persona con la que hemos de pasar el resto de nuestros días ha de ser el príncipe o la princesa ideal que, en algún momento, se cruzará en nuestro camino. Y sin embargo, Fromm nos dice que no es exactamente así. El amor, como facultad, es dúctil y se puede desarrollar según nuestra voluntad en la persona o idea que hayamos elegido. La clave, pues, no está tanto en el objeto sino en nuestra capacidad de amar. Quizás así se entienda mejor esta otra afirmación: “El amor es una actividad, un poder del alma”. Y como tal, no depende del contexto, siendo una cualidad inherente en cada persona.

Cuando se idealiza el amor se puede llegar a pensar que toda discusión ha de ser, necesariamente, una señal de imperfección. Erich cuestiona esta visión idealizada al afirmar que la presencia del amor no supone la ausencia de conflicto. Lo que corresponde en cada caso es su correcta gestión. Un mundo sin conflicto es un mundo inerte, y el amor es energía, acción como expresión de vida. Se trataría de llegar, a través de la discusión, al verdadero conflicto, el verdadero nudo gordiano que hay que desatar.

Se propone una visión amplia del alcance de este poder del alma en el que se incluye el amor a Dios. Las causas y consecuencias de la desintegración en nuestra sociedad de este tipo de amor son tratadas hacia el final del libro. En este punto, es posible que al lector no le sorprenda la comparación que hace Fromm del mundo actual con la edad media.

Por último, nos describe su concepto acerca de la fe racional llegando a aseverar que: La práctica del arte de amar requiere la práctica de la fe. Un bello corolario para un gran libro.


 
 
 
- © Jose Luis Ayu -